Alaria Nursery School Madrid, ayudando a construir los primeros recuerdos del niño

Todos tenemos recuerdos que son tesoros… Pero la memoria además permite a nuestro organismo codificar, almacenar y recuperar la información del pasado. Existe un tipo de información conectada directamente con las emociones, que es gestionada por el sistema límbico y otro tipo de información procesada por el córtex, de carácter más racional.

Para entender la memoria y cómo evoluciona en la infancia, es importante que separemos dos conceptos diferentes: reconocimiento y recuerdo. El reconocimiento es la capacidad de identificar algo ya conocido, mientras que el recuerdo es la capacidad de evocar el conocimiento sobre algo que se sitúa en la memoria. Un ejemplo ilustrativo sobre reconocimiento es: el contacto de aproximadamente doce horas del bebé con su madre, hace que este sea capaz de reconocer su voz.

Si las células nerviosas que activan la memoria se desarrollan en la gestación . ¿Por qué no tenemos recuerdos de nuestra primera infancia?
Numerosos estudios nos muestran que la memoria se forma en el útero y los bebés reaccionan ante palabras que han oído en el vientre materno.
Si tenemos memoria y reconocimiento desde antes de nuestro nacimiento, ¿Por qué no tenemos recuerdos? Este fenómeno se llama amnesia infantil y sucede porque los bebés están desarrollando aún su cerebro y no tienen la capacidad de almacenar experiencias y procesarlas, sin embargo estas vivencias existen y están archivadas en las zonas del cerebro más primarias. De hecho toda esta información es una base para sus futuras experiencias y reacciones ante la vida y es realmente importante, ya que desarrolla gran parte de su salud emocional.

Vamos a desarrollar las distintas capacidades de memoria que tiene el bebé a lo largo de su crecimiento, para poder entender el misterio de la memoria en la primera infancia…

Qué capacidad tiene el bebé a los 3 meses

Además de reconocer a su familia, a sus padres, hermanos y cuidadores, a partir de los 3 meses el bebé tiene la capacidad de imitar ciertas acciones e incluso diferenciar objetos conocidos y desconocidos. También hay estudios que muestran que ya son capaces de retener información visual durante 10 segundos.

Cómo evoluciona a los 6 meses

A partir de los 6 meses es capaz de reconocer a personas más allá de su entorno cercano y aprende a establecer una relación causa-efecto. Se puede comprobar que es capaz de saber que si aprieta el botón de un juguete, este se puede mover, iluminar o emitir sonidos… Sin embargo, al no tener desarrollada el habla no sabemos a ciencia cierta el nivel de desarrollo de la memoria consciente.

Evolución a los 9 meses

A esta edad su memoria ya le permite retener información y compararla con los nuevos estímulos que va adquiriendo. Sobre los nueve meses comienza a ser capaz de recordar dónde dejó un objeto para tratar de recuperarlo.

A partir de 1 año

Aproximadamente a los doce meses existe un cambio esencial en la memoria, ya que el bebé comienza a familiarizarse con las palabras. La introducción del lenguaje, ayuda tremendamente a sus recuerdos, ya es capaz de reconocer lugares, y hacer asociaciones. Por ejemplo puede recordar algún objeto, o situación que le ha causado dolor. Si ha ido al médico a ponerse una vacuna, es capaz de recordar la experiencia y llorar al ver una bata blanca.

A partir de los 2 – 3 años comienza la memoria consciente

A partir de los 24-36 meses la memoria del niño es totalmente consciente. A medida que crece la memoria verbal va ganando terreno a la memoria visual debido a que va desarrollando el lenguaje en su cerebro.
Nuestros primeros recuerdos conscientes vienen de la época de los 3 años, la memoria autobiográfica comienza con la madurez y el desarrollo del lenguaje.
Debemos tener en cuenta que la creación de la autobiografía personal y el recuerdo de las primeras experiencias configuran muchas de las actitudes ante la vida, por lo tanto, podemos ayudarle a tener buenos recuerdos y a fomentar su autonomía y autoconfianza. Este será uno de los mejores regalos que podemos hacer a nuestros hijos.

No todos recordamos de la misma forma

En el recuerdo de los niños no hay reglas. Hay personas que tienen recuerdos desde los 8 años y otras personas que recuerdan desde los 3, aunque no suele ser habitual. Pueden ser hechos de corta duración, asociados a sucesos vividos con intensidad. Debemos saber que nuestra memoria no es perfecta y el olvido es un fenómeno normal del sistema de memoria humano.

Ayudar en la construcción de buenos recuerdos

Los niños retienen vivencias no palabras. Recordarán un animal cuando lo vean, una canción cuando la canten y un momento cuando lo vivan. Por lo tanto la experiencia es clave, pero el apoyo de las nuevas tecnologías, como fotos o vídeos de los buenos momentos ayudan al recuerdo de forma positiva, y es que, la tecnología también tiene sus ventajas.

Para los niños, al igual que los adultos, los sonidos y los olores constituyen en sí mismos un recuerdo, el olor de una comida, del chocolate de los domingos, de una higuera en el campo… A todos nos crea asociaciones y recuerdos, estimular el sentido del olfato es una muy buena técnica y muy agradable, seguro que hay olores llenos de recuerdos felices.

Ayudar a fomentar el recuerdo de los logros del niño, es una técnica muy buena para fomentar la autoestima y la autonomía del niño, dos pilares fundamentales para su desarrollo. Por lo tanto, podemos hacer un pequeño acontecimiento de estos logros y recordarlos mediante fotos, pidiéndole que haga un dibujo, etc… Por ejemplo, la primera vez que se puso la chaqueta, cuando aprendió su primera canción, una letra, un número… La vida de un niño está llena de acontecimientos importantes ¡Vamos a recordarlos juntos!

Asociación positiva. Ahora que sabemos cómo funciona el recuerdo y su importancia, vamos a vivir momentos felices y crear asociaciones para favorecer el recuerdo positivo. El niño quiere hacer bien las cosas y ser reconocido, por lo tanto el reconocimiento creará un recuerdo muy feliz, si además ve la felicidad en su entorno, será capaz de percibirlo y disfrutarlo. Por lo tanto hay que construir una autobiografía feliz del niño: jugar juntos, construir, aprender, viajar, reír… y recordar estos momentos de felicidad.

“La felicidad no es algo que experimentas; es algo que recuerdas”. Oscar Levant.

2017-07-26T13:18:31+00:00 julio 26, 2017|Noticias|

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