La educación autoritaria, la receta para criar hijos sin autoestima e inseguros

La educación autoritaria ha sido un estilo de educación impuesto durante muchos años. Es cierto que cada vez menos padres recurren a este tipo de enseñanza. Pero, ¿qué es la educación autoritaria? Lejos de criar hijos obedientes y disciplinados, este modelo de enseñanza puede ser más perjudicial que beneficioso.

Características de la educación autoritaria

Se fundamenta principalmente en el control. Los padres ejercen el control sobre sus hijos, utilizando la afirmación del poder. Es decir, las cosas se hacen así porque yo lo digo y punto. La comunicación con los niños suele ser escasa, pobre. Son padres que no saben comunicarse con sus pequeños de una forma eficiente. Por ello, recurren al poder para imponer límites. A la larga, crea vínculos emocionales basados en el miedo, la inseguridad y la falta de confianza. Suelen ser padres poco afectuosos, los cuales ejercen una presión muy elevada sobre los niños, creyendo que es la única forma de que éstos asuman responsabilidades. La educación autoritaria suele dar como resultado a niños muy obedientes pero inseguros, dependientes y poco alegres. La confianza, seguridad personal y autoestima de estos niños suele ser baja. Son propensos a la frustración, a la sumisión, al miedo, a la tensión, al estrés y a la irritabilidad.

¿Qué repercusiones tiene este modelo de educación en los pequeños?

Está claro que todos los padres quieren lo mejor para sus hijos. Aunque, en algunas ocasiones, creemos que estamos ayudándole a crecer cuando en realidad estamos haciendo lo contrario. Algunas de las repercusiones de este modelo educativo son:

  • Criar niños inseguros y con altos niveles de ansiedad.
  • Hijos que necesitan constantemente la aprobación de los padres y, en la edad adulta, de los demás.
  • Son niños que tienden a la mentira. Aprenden desde bien pequeños que si quieren hacer algo distinto a lo que quieren sus padres, tendrán que hacerlo a escondidas. Esto es mejor que someterse al chantaje emocional o castigo de los padres.
  • Al imponerle límites constantes al niño, se provoca una falta de confianza en sus capacidades.
  • Falta de autoestima, producida principalmente por sentimientos de culpa. A la larga, esto puede generar problemas en la edad adulta: relaciones tóxicas, de dependencia o una búsqueda constante de aprobación externa.

Es importante hacer las cosas con sentido común

Antes de imponer una educación autoritaria en casa, como padres es importante que sepamos que existen límites, sí. Pero que no debemos perder la razón al ponerlos. El control o el abuso de poder no son las maneras más adecuadas de educar a un niño. La comunicación, la enseñanza basada en el respeto y los valores son factores clave para educar niños sanos el día de hoy e inteligentes emocionalmente el día de mañana.

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