Juegos motores y ejercicios para hacer con niños y favorecer su desarrollo cognitivo

El movimiento es un activador natural de la arquitectura cerebral, por eso fomentar la psicomotricidad es potenciar un crecimiento físico y cognitivo saludable.
La etapa de 0 a 6 años es crucial para el desarrollo, y el movimiento actúa como un motor biológico que activa las conexiones neuronales favoreciendo la plasticidad cerebral y evitando el sedentarismo tecnológico en el hogar, que, como sabemos afecta de forma negativa a la adquisición de habilidades motrices, sensoriales y afectando a los procesos atencionales e incluso a la gestión de la frustración.
Siendo conscientes de esta realidad, nuestros centros Alaria, disponen de propuestas y espacios adaptados que trasforman los juegos motrices en neuroaprendizaje que se produce de forma natural distanciándonos del concepto de guardería asistencial e integrando la neuropedagogia y las metodologías activas como recursos no solo para garantizar la conexión entre el cuerpo y el cerebro, también para favorecer el desarrollo emocional de los más pequeños.
Para implementar una rutina saludable en el entorno familiar de manera eficiente, estructuramos las sesiones de juego teniendo en cuenta las siguientes premisas:
- Variedad de estímulos que provoquen diferentes movimientos : los juegos que propongamos deben alternar retos de equilibrio dinámico con todo el cuerpo (desplazamientos, juegos de equilibrio, de imitar posturas…) como aquellos que impliquen movimientos precisos con las manos para manipular objetos (hacerse collares con cuentas, enroscar y desenroscar, etc.).
- Adaptación evolutiva: las pautas de movimiento y las repeticiones tienen que respetar el ritmo biológico de cada niño sin adelantarnos ni forzar sus capacidades, ya que si planteamos actividades motrices que los niños no pueden realizar pueden provocarles rechazo y frustración. Y la motivación es imprescindible para el aprendizaje.
- Refuerzo emocional: las emociones y la diversión son un potente activador del aprendizaje. compartir en familia juegos y actividades motrices planteadas como retos, concursos… favorecen el vínculo emocional y refuerzan la autoconfianza del niño en sus posibilidades.
Beneficios cognitivos de los juegos motores
El movimiento controlado a través de los ejercicios para hacer con niños entre los 0 y 6 años actúa como una herramienta neuroeducativa de primer orden que mejora el tono muscular, la coordinación, la plasticidad cerebral y la autorregulación emocional.
Estas actividades están diseñadas para intencionadas ayudan a los niños a adquirir conciencia espacial y autoestima, conectando el control motriz con el pensamiento adaptativo para asentar las bases de futuros aprendizajes complejos.
El papel clave de la psicomotricidad en la maduración del sistema nervioso
La psicomotricidad conecta la maduración física con el desarrollo psicológico del menor. Durante los primeros seis años de vida, el sistema nervioso central aprovecha su máxima plasticidad para modelar las conexiones neuronales a través de experiencias motrices y juegos corporales que desafían progresivamente sus habilidades.
- Mielinización de las vías motoras: la repetición de movimientos agiliza la transmisión de los impulsos nerviosos en el cerebro.
- Coordinación interhemisférica: las actividades que realizamos con la parte derecha e izquierda de nuestro cuerpo, fomentan una comunicación eficaz entre ambos hemisferios cerebrales, entrenando su cerebro para habilidades más complejas.
- Esquema corporal: la A través del movimiento el niño conecta su cuerpo y su cerebro, favoreciendo el conocimiento de las partes de su cuerpo y la forma de utilizarlas de una forma efectiva, aumentando su percepción y control de si cuerpo en el espacio.
Conexiones cognitivas y gestión emocional a través de las metodologías activas
Las metodologías activas, como el aprendizaje colaborativo o por proyectos, en las que el niño es el protagonista de lo que aprende, favorece la adquisición de conocimientos de una forma más profunda y duradera. Y si además introducimos el movimiento, estaremos logrando una mayor plasticidad cerebral y conexiones neuronales más estables y enriquecidas. De igual forma, estas propuestas, ayudan a los alumnos a desarrollar su sociabilidad y el control emocional, gestionando mejor la frustración y creando vínculos también con sus compañeros permitiéndoles disfrutar de logros compartidos.
Un ejemplo de cómo favorecer el desarrollo cognitivo desde los primeros años, lo encontramos en los centros de Educación Infantil Alaria, que, utilizando metodologías activas, propuestas neuromotoras y técnicas de pensamiento que se inician con dos años, logra potenciar el desarrollo de sus alumnos en la etapa infantil evitando también posibles dificultades en las siguientes etapas. Prueba de ello es el premio al Mejor Proyecto de cultura deportiva, con el proyeco Crush, que aúna los beneficios del deporte con la educación emocional incluyendo como agentes imprescindibles a las familias de nuestros alumnos.
Guía de ejercicios para hacer con niños en casa según su rango de edad (0 a 6 años)
La guía de ejercicios para hacer con niños ofrece propuestas de movimiento recomendadas por especialistas en neuropedagogía, distribuidas en tres etapas evolutivas.
Adaptar estas actividades a la edad de cada hijo asegura un desarrollo psicomotriz óptimo y consolida hábitos saludables en un entorno familiar seguro.
El objetivo principal en estos ejercicios es favorecer el descubrimiento del propio cuerpo, aumentando su conocimiento y su control, evitando adelantar etapas y asegurando cada hito neuromotor necesario para los aprendizajes posteriores.
Juegos de estimulación y movimiento para el primer año
Durante este primer año de vida el espacio de movimiento de los más pequeños debe ser el suelo para que inicien el movimiento autónomo. Para ello debemos convertir utilizar estímulos sensoriales y movimiento suaves que les permitan, a su ritmo, ir adquiriendo un mayor control.
De 0 a 12 meses
- El balancín suave: los bebés disfrutan del movimiento desde el inicio, y este movimiento favorece la maduración de su sistema vestibular, el responsable del equilibrio. Bailar con ellos en brazos, tumbarle boca abajo en una pelota de pilates moviéndole suavemente en diferentes direcciones con un ritmo lento y sujetándoles con la palma de nuestras manos, e incluso todos los juegos tradicionales de cuna como hacer el caballito sobre nuestras piernas, son estímulos imprescindibles para un buen desarrollo que disfrutarán mucho.
- Retos motores ajustados: alcanzar un juguete llamativo para el bebé para que intente alcanzarlo volteándose, arrastrándose o gateando, es una estupenda manera de favorecer el movimiento. Y si además este juguete tiene sonido, como un sonajero, lograremos también que realicen un seguimiento auditivo del objeto.
- Las croquetas: rodar en las dos direcciones (hacia la derecha y la izquierda) desde diferentes posturas (de boca arriba a boca abajo y al revés) favorece no solo la percepción de su cuerpo en el espacio, también su desarrollo visual, ya que cuando el bebé gira, sus ojos también lo hacen.
- A gatear: todos conocemos las múltiples ventajeas que tiene el gateo para la coordinación de los dos hemisferios cerebrales. Hacer carreras de gateo, formar un túnel con nuestras piernas para que el pequeño gatee por debajo, imitar a los gatitos, o simplemente proponer retos motores que requieran el gateo para solventarlos son juegos estupendos que refuerzan hitos motores muy relevantes para el desarrollo.
De 1 a 3 años
Una vez que los niños comienzan a caminar disfrutan enormemente de poner a prueba su equilibrio y su cuerpo. Pero debemos estar seguros de que, tanto el espacio como nuestras propuestas, evitan los riesgos, ya que en esta etapa aún puede costarles medir los riesgos.
- Camino de cojines: Crear un recorrido con cojines para gatear, subir y bajar, caminar por encima de ellos, les tendrá entretenidos y disfrutando un buen rato. En la medida de lo posible lo ideal es que el adulto no intervenga, si no que sea el propio niño el que complete el recorrido
- Imitamos animales. Repetir los hitos motores del primer año utilizando los animales es una estupenda idea que refuerza su control motor. Si lo hacemos además contándoles un cuento será aún más divertido (les pediremos desplazarse como una serpiente para hacer arrrastre, como un león para el gateo, como un mono para apoyar en sus manos todo el peso de su cuerpo, etc.)
Desplazarse como un gato, un pato, una serpiente o un elefante. - La caja mágica: una simple caja de cartón puede ofrecernos multitud de juegos y actividades. La podemos convertir en un vagón del tren y arrastrarles metidos dentro, dejar que sean ellos los que la empujen metiendo dentro objetos que pesen e incluso podemos finalizar nuestra propuesta motora dejando que, metidos dentro de ella, la pinten con rotuladores.
De 3 a 4 años
En esta etapa los retos de equilibrio, saltos y lanzamientos los disfrutan mucho, ya que ya poseen de un mayor control corporal que disfrutan poniendo a prueba. Si además lo adornamos con una historia previa y fantástica que les motive a participar e incluso incluimos cierta competitividad, les gustará aún más.
- Bailamos y paramos
Moverse mientras suena música y quedarse quieto cuando esta se detiene entrena una función ejecutiva de gran importancia: la inhibición. También podemos entrenarla con juegos tradicionales como el escondite inglés, el juego de la silla, etc.
El juego del semáforo, en el que en verde caminamos, en amarillo corremos o en rojo nos quedamos estáticos es también un juego que disfrutarán enormemente.
- El suelo es lava: desplazarse pisando únicamente cojines, papeles o marcas que hallamos colocado en el suelo favorece su coordinación y control motor. Y la diversión estará asegurada.
- El equilibrista: con cinta aislante realizaremos en el suelo líneas rectas, curvas , intermitentes… que deberá pasar descalzo sin salirse de los recorridos. Con los mas mayores podemos además hacerlo aún más difícil haciendo que los realicen andando hacia atrás, en círculo, etc.
De 5 a 6 años
Los niños del final de la etapa infantil ya disponen de una motricidad fina y gruesa más madura que les permite realizar con mayor facilidad secuencias de movimientos, coreografiar canciones y sincronizar con más precisión lo que escuchan con su movimiento muscular. Con ellos podemos jugar a:
- El salto de la rana: dibujad ranas, recortarlas y colocarlas en el suelo dejando un espacio entre ellas que permita ir de una a otra saltando con pies juntos, separados, con los ojos abiertos, con los ojos cerrados intentando calcular el espacio, etc.
- Haciendo diana: lanzar pelotas de tela, papel o calcetines enrollados a una papelera o barreño es una divertida forma de favorecer su motricidad fina y su desarrollo visual.
- Simón dice: el clásico juego en el que siguiendo consignas verbales podemos fomentar todo tipo de movimientos, desde saltar a girar, caminar de puntillas, mantener el equilibrio sobre un pie, etc.
- Más que baile: realizar un campeonato de baile en el que coreografiamos movimientos o imitamos los movimientos que realiza uno de los participantes en el juego, que irá complicando progresivamente.
- Juegos tradicionales: los juegos a los que todos jugábamos de pequeños siguen estando de plena actualidad. Os proponemos recordar juegos como la zapatilla por detrás, el juego del pañuelo, la rayuela, la comba, carreras de sacos, , el juego del pañuelo, etc.
Ideas de juegos para hacer con niños al aire libre y en espacios abiertos
Si además nuestras propuestas de juegos motrices se realizan en espacios naturales y abiertos los beneficios son aún mayores. Desde la neurociencia ya se conoce que la interacción con la naturaleza favorece la atención, la concentración, la integración sensorial, la regulación emocional y la creatividad, entre otros.
Practicar ejercicios para hacer con niños al aire libre, como juegos de persecución o circuitos de agilidad, resulta idóneo también para optimizar la resistencia cardiovascular de los menores entre los 0 y 6 años.
El entorno natural ofrece estímulos visuales y táctiles únicos que mejoran la salud general, el equilibrio y la orientación espacial, permitiendo además fortalecer los lazos familiares sin las limitaciones de espacio del hogar.
Juegos de persecución y carreras de obstáculos adaptadas
Los espacios abiertos brindan una libertad de movimiento imposible de replicar en interiores, siendo perfectos para retar la velocidad, los reflejos y la agilidad de los más pequeños de forma divertida a través de dinámicas que estimulan sus destrezas motrices básicas.
- Carreras de relevos: Realizar relevos corriendo, saltando, llevando una pelota, caminando como animales o transportando un objeto… favorece el control de la velocidad, la cooperación, el respeto de turnos, etc.
- Atrapa la cola: Cada niño lleva un pañuelo sujeto en la parte posterior de la ropa. Deben intentar coger las “colas” de los demás sin perder la suya. Este juego fomenta el control en los cambios de dirección, la agilidad y la percepción espacial.
- Sigue al líder: uno de los niños es el líder y los demás lo imitan en los movimientos y desplazamientos que realiza, ya sea saltar, girar, caminar de lado, andar en cuclillas, etc.
El enfoque de Alaria: cómo aplicar la neuropedagogía a los juegos cotidianos
La vida cotidiana en el aula también favorece la aplicación de las bases del desarrollo cerebral de una forma lúdica y natural.
En nuestros centros sabemos que, tanto a través de las metodologías activas, como a través del bilingüismo, cada juego se convierte en una herramienta para potenciar la plasticidad cerebral y las funciones ejecutivas, demostrando que cuerpo y mente maduran de forma conjunta tanto en el aula como en el hogar.
La actividad física y el juego sistemático activan las áreas prefrontales del cerebro, fundamentales para el desarrollo del pensamiento abstracto, la gestión emocional, la memoria de trabajo y la atención sostenida.
Al combinar secuencias de movimiento con estímulos lingüísticos, los niños asimilan el vocabulario en inglés de forma orgánica y sin esfuerzo, fijando de manera profunda las estructuras del segundo idioma en su mapa neurológico.
Recomendaciones para crear un entorno seguro y motivador en el hogar
Llevar estos principios neuroeducativos al hogar y organizar diferentes ejercicios para hacer con niños en casa con total tranquilidad no requiere materiales costosos, sino un diseño consciente del espacio y una actitud positiva por parte de los adultos que guían las actividades.
- Retirada de obstáculos peligrosos: despeja la zona de juego de esquinas pronunciadas o alfombras móviles para evitar caídas innecesarias.
- Materiales cotidianos y versátiles: utiliza cojines, cajas de cartón limpias y cintas de colores para construir circuitos que desafíen la imaginación.
- Celebración del esfuerzo diario: premia siempre el proceso de aprendizaje y el intento motriz por encima del resultado final del juego.
- Ambiente sonoro estimulante: acompaña las dinámicas con canciones alegres en inglés para reforzar la inmersión lingüística de forma lúdica.
Preguntas frecuentes sobre ejercicios para hacer con niños
¿Cuánto tiempo diario de actividad física se recomienda en la etapa de 0 a 6 años?
La OMS aconseja que los menores de 5 años acumulen al menos 180 minutos diarios de actividad física, y que entre los 3 y 6 años al menos 60 minutos sean de intensidad moderada a vigorosa (correr, saltar), limitando las pantallas a un máximo de una hora continua. Para lograrlo en casa, se sugiere dividir el día en tres bloques: juego libre matutino, paseos activos por la tarde al aire libre y sesiones de juego guiado en familia.
¿Cómo influyen los ejercicios de psicomotricidad en el desarrollo del lenguaje?
Los estímulos psicomotrices benefician directamente al habla porque el control motriz y la producción lingüística comparten los mismos circuitos neuronales en la primera infancia.
Los ejercicios de coordinación y equilibrio maduran áreas cerebrales necesarias para la comprensión espacial, la organización del pensamiento y la correcta articulación de fonemas. Asimismo, combinar el movimiento corporal con instrucciones en un segundo idioma potencia un bilingüismo activo y duradero.
¿Qué hacer si mi hijo muestra resistencia o falta de interés por los juegos físicos?
Ante la falta de interés, la mejor estrategia es eliminar la presión competitiva, adaptar las dinámicas a sus gustos personales y que los adultos participen con entusiasmo como modelos a imitar. Para vencer el sedentarismo se recomienda gamificar tareas (como limpiar el salón contrarreloj), integrar sus juguetes o música favoritos en los retos, y respetar siempre sus ritmos biológicos evitando actividades intensas cuando estén muy cansados o cerca de la siesta.
También debemos observar si ese desinterés por actividades motrices se alarga en el tiempo, ya que puede estar indicándonos alguna dificultad que haga que el niño no desee enfrentarse a retos motores.
Conclusión: sembrar las bases de un crecimiento saludable y feliz desde la primera infancia
Establecer las bases de un crecimiento saludable de los 0 a los 6 años se logra al implementar de manera constante ejercicios para hacer con niños adaptados a su momento evolutivo. Esta práctica unifica el bienestar físico, la maduración emocional y el desarrollo intelectual, combatiendo eficazmente el sedentarismo tecnológico y estimulando la plasticidad cerebral.
El viaje a través de la psicomotricidad demuestra que la actividad corporal es el motor del neuroaprendizaje, actuando como una valiosa herramienta pedagógica que modela la arquitectura cerebral del menor de forma global.
Alaria Escuelas Infantiles diseñamos entornos bilingües donde el movimiento intencionado y las funciones ejecutivas avanzan en paralelo, superando el modelo de guardería tradicional para ofrecer un descubrimiento intelectual profundo; por ello, se anima a las familias a implementar estos ejercicios para hacer con niños en su día a día, transformando el hogar o el parque en escenarios de estimulación psicomotriz que potencien la autoconfianza, la agilidad y la felicidad de sus hijos durante esta etapa determinante.





















