Adaptación a la escuela infantil: consigue que tu hijo se quede contento

Empezar un nuevo curso no siempre es fácil, especialmente para los más pequeños que, después de pasar todo el verano con sus papás, puede sufrir lo que se conoce la angustia por separación, ya que aún no terminan de darse cuenta de que sus papás vendrán pasadas unas horas a recogerle a la guardería. Muchas veces los niños sólo llorarán unos minutos por el nerviosismo del momento de la separación o porque haya visto a otro niño llorar. Pero, por lo general, durará unos minutos y enseguida estará jugando con sus compañeros. Este periodo de adaptación a la escuela infantil es sólo eso, un periodo que acabará pasando.

Niños jugando en el patio de la escuela infantil

Niños jugando en el patio de la escuela infantil

Es muy importante analizar cómo se va sintiendo el niño en estos primeros días de adaptación a la escuela infantil. Las profesoras irán evaluando cómo se ha sentido en el centro, qué ha expresado a lo largo del día, interacciones que ha tenido con otros niños… También es muy importante que los padres comuniquen a las profesoras cualquier aspecto del día anterior (qué tal ha descansado, qué sentimientos os expresó durante la tarde…) para que en el centro puedan ayudarle a sentirse mejor durante el día.

Los llantos, rabietas y sollozos de la despedida deberían pasarse a los pocos días. Y de repente, una mañana, el niño no llorará al entrar en su clase o incluso no mirará atrás para despedirse de sus papás… Pero si esto no sucede siempre hay algunas técnicas que pueden ayudar a los peques a quedarse contentos en la escuela:

  1. Hacer de las despedidas un momento alegre. Transmitir cariño al niño para hacer que su nuevo entorno le transmita tranquilidad y sea predecible.

    El desayuno ayudará al niño a afrontar el día con energía en la escuela.

    El desayuno ayudará al niño a afrontar el día con energía en la escuela.

  2. Que la despedida no se prolongue demasiado. Eso le transmite inseguridad en el nuevo entorno. En prácticamente el 100% de los casos en los que el niño muestra una rabieta en la despedida de sus padres, una vez que deja de ver que el padre está ahí, cesa en el llanto a los dos minutos y se predispone a compartir nuevas experiencias con el resto de sus compañeros.
  3. Mostrar confianza en su profesora. Los niños perciben las emociones de los padres y si éstos confían en sus profesoras les ayudará a generar un clima positivo alrededor de su nuevo entorno.
  4. Adaptar los horarios del niño a la escuela para que pueda ir adaptando sus rutinas.
  5. No recurrir frases de chantaje emocional, consuelo o incluso mentira. Huye del “no llores que mamá se va triste…”, “¡pobrecito, que te hemos dejado sólo!” o “no llores, que mamá viene en cinco minutos”.
  6. Asegurarse que no tiene problemas de salud. Si no se encuentra bien, su adaptación a la escuela será muy dura para el pequeño.
  7. Dormir las horas necesarias y que tenga un sueño reparador.
  8. Evitar las prisas. Es importante calcular el tiempo que tarda en levantarse, vestirle, desayunar, llegar al centro… para que el inicio del día no sea estresante para el niño.
  9. Desayunar. El desayuno es la comida más importante del día ya que le proporcionará la energía necesaria para afrontar el día. Si no desayuna puede suponer que esté decaído, no pueda concentrarse y se sienta sin energía para jugar con sus amigos.
  10. Trasmitirle ilusión hará que la escuela se convierta en una aventura diaria.

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